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Todo sobre la fiesta de la Cruz de Mayo de Añora en un libro

DÍA DEL LIBRO


Se trata de una especie de spin-off, un capítulo que pedía independencia. En mi libro Añora y sus fiestas (2018) reuní en uno de sus apartados casi todo lo que había escrito hasta entonces sobre esta fiesta singular de Añora, pero el tema pedía una publicación separada, que pudiera servir para la divulgación de la propia celebración popular. Gracias a la tecnología de Amazon (sí, otra línea roja que cruzamos), ahora ha sido posible sacar este librito, La fiesta de la Cruz de Mayo en Añora, donde recupero aquel texto, limo algunas aristas, elimino las notas bibliográficas a pie de página y añado diversos textos tomados directamente de este blog, que algún día quizás serán adecuadamente valorados. También he incorporado una sección (denominada "Momentos") con imágenes de la fiesta durante los últimos años. Formalmente, se ha publicado con una tipografía mayor, que facilita su lectura. El resultado ha sido un libro de 137 páginas con entidad propia, que nace con vocación de permanencia y en el que respondo a tantas preguntas como generalmente me hacen sobre la fiesta, sus orígenes, sus porqués, y que ahora queda ahí disponible a la demanda del posible lector interesado. El libro solo se puede adquirir a través de Amazon.

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Juan Serrano pregonará el Mayo Festivo Cordobés

Juan Serrano.

Acaba de publicar su tercer poemario (El silencio que me acecha, De Torres Editores) y pasado mañana pronunciará en el Gran Teatro de Córdoba el pregón del Mayo Festivo Cordobés 2026 en su calidad de presidente de la Federación de Peñas de Córdoba. Se trata de Juan Serrano, nacido en Córdoba, pero originario de Pedroche, donde todavía vive su familia.

En una entrevista ayer en El día de Córdoba, Juan hace reflexiones interesantes sobre el pasado y presente de las fiestas de Córdoba que inundan el mes de mayo: "Los Patios antes eran algo más local y ahora han tenido un éxito internacional tan grande que los cordobeses casi tenemos que visitarlos fuera de temporada por la masificación (...) Las Cruces es la fiesta que más ha cambiado. El Ayuntamiento tiene que apostar por defender a los que tradicionalmente han montado Cruces y que ven más una fiesta que un negocio (...) En cuanto a la Feria, hay que tener cuidado de no convertirnos en una copia mala de otras ciudades".

Sobre el efecto que puede causar el turismo en las celebraciones populares, Serrano tiene una visión alentadora: "No podemos verlo como algo negativo, porque con el turismo también hemos ganado, ese movimiento de gente genera economía y, en un mundo como el actual, no podemos querer nuestras fiestas solo para nosotros. Esa es una mentalidad pobre, que nadie venga a vernos. Lo que hay que hacer es canalizar ese turismo que llega para que sea turismo de calidad y que podamos ofrecer una imagen positiva de la ciudad".

El fenómeno de las peñas es algo muy característico de la ciudad de Córdoba y que pone de manifiesto la vitalidad y dinamismo de la sociedad civil en la capital de nuestra provincia: "Tenemos 145 peñas federadas, de las que forman parte unas 40.000 personas". Increíble.

Finalmente, me ha gustado la reflexión que hace Juan Serrano sobre el relevo generacional en las peñas: "El problema es que hemos querido, casi a marchas forzadas, meter a gente con 16, 18 o 20 años en las peñas, y que convivan con personas de 70 años. Eso era una equivocación. Ahora nos damos cuenta de que a las peñas están entrando personas de entre 40 y 50 años, que son gente muy joven, y ese es el relevo generacional que necesitamos. A fin de cuentas, las peñas nunca morirán en Córdoba porque todo el mundo tiene un grupo de amigos. Da igual que se dediquen a cantar flamenco o a irse de senderismo".

En su faceta de poeta, además del poemario recién presentado, Juan Serrano ha publicado Con el alma en las manos (2018) y Como brilla el sol (2022).
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Los "quintos" de Pedroche mantienen la tradición un año más

Los "quintos" de Pedroche portando a la Virgen de Piedrasantas, ayer [Foto: Ayuntamiento de Pedroche].

Ayer estuve en la Función de los Soldados de Pedroche, invitado por la familia de uno de los "quintos" de este año. Allí tomamos café y manta, saltamos a la comba, rodé por el suelo y pasamos un agradable rato de tertulia a la sombra de las encinas. De algún modo, fue vivir la tradición desde dentro y no como el mero espectador que uno es cuando acude generalmente a este tipo de celebraciones en pueblos que no son el suyo. 

La Función de los Soldados mantiene una tradición local iniciada a comienzos del siglo XX de acción de gracias a la patrona tras el regreso de cumplir el servicio militar. Al suprimirse la prestación obligatoria ("la mili") la tradición se mantuvo protagonizada ahora por los jóvenes (chicos y chicas) que cumplen 21 años. La jornada incluye misa en la ermita de Nuestra Señora de Piedrasantas y procesión de la imagen por los alrededores. Luego, los asistentes se distribuyen bajo las encinas del Cercado Cristo para degustar sus comidas y pasan el día en convivencia con familias, amigos y vecinos. Los quintos (este año han sido una docena) recorren los diferentes grupos confraternizando con las familias de cada uno y manteando, en cuanto se descuidan, a padres, madres y tíos. El buen tiempo de ayer hizo más vistosa la jornada.

Los "quintos" de Pedroche en plena operación "manteo" [Foto: Solienses].
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El juego de las chinas de El Viso

Juego de "las chinas" en un parque de El Viso acondicionado para ello, ayer [Foto: Ayuntamiento de El Viso].

Son muchos los pequeños rituales vinculados a la Semana Santa (de orden lúdico, gastronómico, costumbrista) que, por vivirlos anualmente como algo común y corriente, pasan casi desapercibidos y apenas les damos la importancia que realmente poseen. Sin embargo, la mayoría de ellos guardan sin saberlo el poso auténtico de la tradición, de aquellos actos que se van transmitiendo inconscientemente de generación en generación, sin aspavientos, sin el foco publicitario de los medios de comunicación de hoy, pero que sobreviven por la fuerza intrínseca que poseen como moduladores de la propia convivencia social, de los grupos de amigos y del sentimiento de arraigo y pertenencia  a un lugar.

El Viernes Santo, por ejemplo, es también en El Viso "el día de las chinas". Grupos de amigos se reúnen a mediodía para "jugar a las chinas", tradición muy arraigada en la localidad. Se trata de una variedad de "petanca", que en Añora se conoce como "los zuplos" y en Pedroche como "tango". La singularidad del juego en El Viso reside en que aparece asociado específicamente a la Semana Santa.

VÍDEO: Imágenes tomadas de un vídeo de Juan Carlos Rubio sobre "las chinas" de El Viso en 2012.

Colocado en el suelo un pequeño taco de madera a modo de testigo, con una moneda encima, el objetivo es lanzar desde cierta distancia tres pequeñas chapas o discos circulares de metal, ligeramente abombados, ("las chinas") para derribar el taco. La jugada es válida cuando se derriba el taco y la moneda queda más cerca de la "china" que del propio taco. Cada jugada supone un punto para el tirador. Los resultados se van sumando en una pizarra o ábaco. Si no se derriba el taco, la jugada no es válida. El juego, a pesar de su aparente sencillez, exige gran destreza y habilidad.

El mantenimiento de la tradición (eminentemente masculina, de momento) propicia también la reunión festiva de los participantes en el juego, compartiendo un rato de convivencia conjunta con cervezas, vino y comida en alegre camaradería. El juego se repite el Domingo de Resurrección.

Las chinas [Foto: Esperanza Caballero].

El taco con la moneda [Foto: Esperanza Caballero].
 
Grupo de jugadores en 2012, con la china en el aire [Foto: Esperanza Caballero].
 
El grupo de jugadores comprobando las distancias, ayer [Foto: Ayuntamiento de El Viso].
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La subasta de ofrendas a la Virgen en Abenójar (Ciudad Real)

SERIE FIESTAS POPULARES SINGULARES ESPAÑOLAS

Subasta de un gallo en el atrio de la iglesia de la Asunción de Abenójar en presencia de la Virgen de la Encarnación, el pasado sábado [Fotos: Solienses].

La romería de la Virgen de la Encarnación de Abenójar (Ciudad Real) es una más de los centenares de exaltaciones marianas que se celebran en toda España durante la primavera. El viernes más cercano al 25 de marzo se celebra una función de pólvora que marca el inicio de la fiesta, para continuar el sábado con los oficios religiosos (misa, procesión) y el domingo con la romería propiamente dicha, consistente en el traslado a pie de la imagen hasta la finca de "La Virgen" (a unos 14 kilómetros del pueblo), donde los abenojenses pasan el día confraternizando en los alrededores de la pequeña ermita allí levantada. Y, sin embargo, la celebración contiene algunos rituales de especial interés para el forastero que busca momentos cargados de autenticidad ancestral, esos que resulta cada vez difícil encontrar incluso en las celebraciones de la España rural. Se trata de la "subasta de ofrendas a la Virgen" y la "subasta de las andas". Ambas constituyen usos de economía popular ritualizados por la religión con finalidad a la vez recaudatoria y espiritual, semejante a primitivas formas de intercambio igualitario estudiadas por la antropología cultural.

Los vecinos participan activamente en la subasta.

En la tarde del sábado, antes de la misa y la procesión, se procede a la "subasta de ofrendas a la Virgen", con el fin de recaudar fondos para los gastos de la hermandad de Nuestra Señora de la Encarnación. Se subastan todo tipo de objetos, animales y comidas que han sido donados previamente por los devotos de la Virgen, por promesa o por costumbre, por fe o por tradición. Lo más habitual antiguamente era donar gallos, corderos y cargas de leña, pero actualmente pueden conseguirse también obras de artesanía, vinos y licores, repostería tradicional, joyas o adornos caseros. El acto de la subasta, conducido con pericia por Gregorio Cardos delante de la iglesia parroquial, se convierte en una alegre y festiva cita para los devotos de la Virgen y para el pueblo en general, que renueva cada año la tradición participando tanto en la donación como en la subasta de lo que otros han donado. "¿Hay quien dé más?", "¿Alguien da más?", "A la una, a las dos...". Este año se han rematado jamones por 80 euros y gigantescos manojos de espárragos recogidos en las dehesas locales por más de cien. Los gallos (vivos) han oscilado entre los 40 y 50 euros. En el atrio de la iglesia el párroco y miembros de la hermandad ajustan la contabilidad de donaciones y subastas, todo lo cual se explicitará con todo detalle al año siguiente en un boletín que publica la hermandad, indicando el donador, el remate de la subasta y la persona agraciada.

Una comisión de la hermandad, supervisada por el párroco, controla las donaciones.

La segunda subasta consiste en pujar por el derecho a portar las andas de la Virgen en el momento crucial de su entrada en la iglesia. Aquí, el intercambio económico constituye una fórmula de prestigio en el seno de la comunidad, por cuando el rematante acentuará de este modo no solo su solvencia económica sino, sobre todo, su implicación devocional con uno de los símbolos de identificación local más arraigados y, por tanto, su compromiso referencial con la propia colectividad. 

Cuando, al caer la tarde, la imagen de la Encarnación regresa de la romería en una carroza confeccionada al efecto, se detiene momentáneamente frente a la puerta de entrada de la parroquia de la Asunción, un templo barroco de finales del siglo XVIII. Está a punto de vivirse el momento de mayor intensidad simbólica y devocional de toda la celebración, aquel en el que los sentimientos de identidad y pertenencia se engrandecen. Entonces, dirigidos por el mismo moderador de la tarde anterior, se sacan a subasta los cuatro brazos de las andas donde ha sido colocada la Virgen para aquellas personas que buscan el honor de introducirla a hombros en el interior de la iglesia. Las pujas suelen elevarse bastante, pudiendo llegar hasta 1.500 o 2.000 euros por cada uno de los brazos, siendo los más preciados los delanteros y, de ellos, el derecho. Los que pujan para conseguir este privilegio suelen responder de este modo a promesas efectuadas durante el año por motivos familiares o de salud. También, como hemos apuntado, hay razones de representación social simbólica. Una vez adjudicados los brazos, los agraciados toman posesión de ellos y, levantando la imagen hasta sus hombros, la introducen en el templo con lágrimas en los ojos y entre el aplauso emocionado del resto del pueblo, que ve así reafirmada un año más su permanencia como comunidad espiritual.

La iglesia de la Asunción de Abenójar durante la subasta.

Subasta de un jamón.

✒ Otras fiestas populares españolas que hemos visitado (sin incluir las de Los Pedroches):
👉La danza de las espadas de Obejo (Córdoba)
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Los marmotos cuelgan de las fachadas de Villanueva de Córdoba

Marmotos colgados en la fachada de la Audiencia de Villanueva de Córdoba [Fotos: Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba] 

Hace pocos días yo mismo escribía que "las tradiciones se reformulan al paso del tiempo, sin que ello implique la pérdida emocional que atribuimos a los ritos heredados". La afirmación requiere matizaciones, claro está, pero no es ahora el momento ni el lugar. Simplemente, me he acordado de estas palabras al observar unas impactantes fotografías de los marmotos colgados en dos fachadas emblemáticas de Villanueva de Córdoba: la antigua Audiencia y la casa de los Laureanos. Las imágenes producen cierto desasosiego e inquietud, porque nos remiten inconscientemente a referencias iconográficas de nuestra historia reciente (líderes fascistas en la plaza de Loreto de Milán, los narcos mexicanos de Sinaloa) y de nuestra cultura literaria o audiovisual (el muro de los disidentes de El cuento de la criada).
 
Marmotos en la fachada de la Casa de los Laureanos.

Los marmotos de Villanueva de Córdoba constituyen una antigua tradición local recuperada en 1984, después de que, debido a un accidente mortal con armas de fuego ocurrido en 1953, hubiera estado prohibida durante treinta años. Como expresión de los fuegos pascuales del Sábado de Gloria, los marmotos, equivalentes a los Judas de otras localidades (como Villaralto o Alcaracejos), son muñecos grotescos y desgarbados, de tamaño natural, confeccionados con trapos, paja y ropas de desecho, que se cuelgan de un cuerda que cruza la calle. 

Antiguamente, según pudo documentar en la comarca Alfredo Gil Muñiz en 1925, en el momento del toque de gloria "acudían los mozos amigos de las mozas que han hecho el muñeco y durante largo rato disparan sus escopetas hasta que el Judas arde y cae crujiendo por la sal que derrama el puchero que tiene por cabeza, haciendo corro mozos y mozas, bailando y cantando hasta el medio día". Los jóvenes solían coger los trozos que caían encendidos y con ellos amenazaban ritualmente a las mozas, que con sus gritos y carreras daban lugar a un gran alboroto. Tras su recuperación ochentera, la quema pasó a la mañana del domingo de Resurrección, cuando desde el Ayuntamiento una comitiva encabezada por la banda de música y una comparsa de gigantes y cabezudos se dirigía a los distintos marmotos instalados. Antes de la prohibición cualquiera podía disparar sobre los muñecos, pero desde entonces, a fin de evitar riesgos, eran tiroteados exclusivamente por la policía municipal, según yo mismo contaba en mi libro Ensayo sobre fiestas populares de Los Pedroches (1997). 

La costumbre de los marmotos había languidecido de nuevo en los últimos años y se había trasladado a la fiesta de San Gregorio, con intención de revitalizarla. Ahora el Ayuntamiento, por las razones que sea, ha decidido cambiar la configuración de la fiesta y pasar el rito del Sábado Santo, donde lo situaba la tradición más antigua, al Domingo de Piñata, vinculándolo con las celebraciones de carnaval. Bien está si sirve para mantener la tradición, aunque pierda con ello una buena parte de su significado simbólico original.

Marmotos de Villanueva de Córdoba.
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Las botargas de Almiruete

SERIE FIESTAS POPULARES SINGULARES ESPAÑOLAS

Desfile de las botargas por las calles de Almiruete (Guadalajara) [Fotos: Solienses].

Las mascaradas de invierno son anteriores al carnaval. Pertenecen a los ritos ancestrales de fertilidad, de cambios estacionales y creencias populares vinculadas a la renovación de la naturaleza. Las máscaras de los ritos atávicos no son disfraces, sino representaciones de seres fabulosos, grotescos, divinos o mágicos. En casi todos estos rituales de profundo sabor agrícola están presentes los cencerros, que se hacen sonar para espantar los males y atraer las buenas cosechas, siguiendo las antiguas costumbres paganas de carácter petitorio.

Máscara de botarga.

En Almiruete, una pedanía de Tamajón con quince habitantes, situada en la comarca de los pueblos negros de Guadalajara, se ha conservado la fiesta de la botarga, muy común en toda la provincia a lo largo del año, con características particulares en cada pueblo. Aquí se celebra la tarde del sábado de carnaval y cuenta con dos tipos de protagonistas: las botargas y las mascaritas. Los primeros son generalmente hombres y llevan ropa blanca, una máscara muy llamativa, cintas negras y una cuerda como cinturón de la que cuelgan varios cencerros. Las mascaritas, por lo general mujeres, visten un sombrero, ropa blanca, un mantón negro y una falda con decoración floral.

Al toque de cuerno, las botargas descienden de la sierra que rodea Almiruete y, escoltados por pastores veteranos, hacen sonar sus cencerros. Se desconoce el punto exacto por el que van a hacer su entrada en el pueblo. Al encontrarse con la gente que aguarda, algunas botargas tiznan con un corcho quemado la cara de los visitantes, como símbolo de transgresión. Tras pasar por la plaza y dar unas vueltas por las calles, los mozos buscan a las mascaritas, que esperan ocultas en una casa. Después del encuentro, se emparejan botargas y mascaritas y juntos desfilan lanzando sobre el público que los contempla confeti y pelusa de junco, como símbolo de fertilidad, dicen. Todo termina con una fiesta en la plaza donde se reparte vino y carne asada.

Las botargas desfilando con las mascaritas.

Como en otras fiestas populares que hemos reseñado en Solienses, las botargas de Almiruete conservaban todavía un fondo de autenticidad garantizado por el aislamiento geográfico del pueblo. Allí hay que ir expresamente, la carretera se acaba en su plaza, no hay nada después, salvo la sierra. El interés que últimamente están despertando los rituales de naturaleza etnológica está ayudando a su pervivencia, siempre que sepa encontrarse el punto de equilibrio exacto entre el respeto a la tradición y la entrega a los intereses del turismo rural. La aldea es un pecio de la España vacía y en su auxilio acuden hijos y nietos de antiguos habitantes del lugar, que rejuvenecen la tradición y la renuevan. 

Las botargas y las mascaritas de Almiruete, de momento, han conseguido el objetivo primitivo de estos ritos ancestrales: que la vida resucite cada invierno en las frías calles de una aldea condenada irremediablemente a desaparecer. El oso y el domador, otros personajes insólitos de la representación ritual de Almiruete, este año no hicieron su aparición, como queriendo decir algo. De algunas chimeneas del pueblo vi salir humo y se adivinaba un confort hogareño en el interior. Los cencerros de las botargas resonaban por las sierras y valles vecinos, indicando probablemente un final de etapa que ni siquiera la magia sincera de las máscaras forjadas con hierba, musgo y cornamenta podrán evitar. 

Máscara de botarga con el campanario románico de Almiruete al fondo.

Las botargas hacen sonar sus cencerros a lo largo de todo el recorrido.

✒ Otras fiestas populares españolas que hemos visitado (sin incluir las de Los Pedroches):
👉La danza de las espadas de Obejo (Córdoba)
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La Virgen de Luna, los pactos y el tiempo

Traída de la Virgen de Luna a Pozoblanco hace unos años [Foto: Cofradía].

En la puerta de entrada de la ermita de la Virgen de Guía, en Villanueva del Duque, se mantenía hasta hace poco expuesta una copia de un documento de 1983 firmado por los párrocos y los presidentes de las hermandades de las villas que comparten el patronazgo en el que se fijan con precisión las fechas de llevada y traída de la imagen a la ermita, con detalle de la hora exacta en que debería hacerse cada traslado. Una nota final advierte, sin embargo, que "si por alguna circunstancia imprevisible en las fechas y horarios señalados no se pudiera ir por la Venerada imagen, o devolverla a su ermita, ningún pueblo pierda los derechos contraídos por la tradición y por concesión", acabando así con siglos de incertidumbres a causa de posibles tormentas, crecidas de ríos u otros imponderables que impidieran hacer lo que debía ser hecho tal día a tal hora.

La tradición oral ha transmitido leyendas improbables en torno a la pérdida de derechos sobre determinada imagen a causa de no haber cumplido algún pueblo las condiciones que se habían impuesto. Por ejemplo, se dice que Pedroche habría perdido como patrona a la Virgen de Luna al no haber acudido un año a recogerla en la fecha establecida en las concordias con Pozoblanco y Villanueva de Córdoba. Algo parecido le habría ocurrido a Dos Torres con respecto a la Virgen de Guía. Y todavía se dice que si los vecinos de Belalcázar no acudieran a recoger a la Virgen de Alcantarilla en la fecha que corresponde, vendrían los de Monterrubio para llevársela. La historia mariana de Los Pedroches está llena de documentos (llamados concordias, acuerdos o pactos) en los que se perfilan con detalle las fechas de culto reservadas a cada localidad, las obligaciones y derechos que cada pueblo contraía y las sanciones que pudieran derivarse de su incumplimiento. 

Todavía en 2020 los párrocos de San Mateo en Villanueva del Duque, Santa Catalina en Fuente La Lancha, San Andrés en Alcaracejos y San Juan Baustista en Hinojosa del Duque firmaron un documento que atajaba ritualmente cualquier riesgo ante la suspensión obligatoria de celebraciones que la pandemia de coronavirus trajo consigo: "Que los traslados de la bendita imagen de la Santísima Virgen de Guía, ante la imposibilidad de efectuarlos como se viene haciendo por tradición, se realizarán de forma sencilla pero con toda la dignidad que merece Nuestra Madre de Guía, siendo el propio Párroco quien realice él solo el traslado de la imagen en las fechas correspondientes pero sin asistencia alguna de cofrades o pueblo fiel". Ante imponderables de la naturaleza, los ritos ceden, dan un paso atrás y esperan la restitución de las condiciones favorables para su regreso, sin miedo a perder derechos ancestrales ni privilegios devocionales.

Me acuerdo de todo esto siguiendo el fragor reglamentario que anda desarrollando la Cofradía de la Virgen de Luna de Pozoblanco ante su romería prevista para mañana. El sentido común dicta que las condiciones para su celebración no son las idóneas y que existe un alto riesgo de incidencias ante fenómenos meteorológicos infrecuentes. Ya se ha suspendido el acceso público al paraje de la ermita en vehículos particulares y se ha previsto la circulación de 18 autobuses para trasladar a los fieles que deseen asistir a unos actos que se limitaran a la misa en el interior de la ermita. Queda en el aire el traslado a pie de la imagen hasta Pozoblanco llevada a hombros de tres cuadrillas de porteadores por un camino embarrado e inundado en muchos tramos por la lluvia persistente de las últimas semanas. Los campos impracticables, los árboles ancianos de nuestra dehesa siempre en vilo. 

Las tradiciones se reformulan al paso del tiempo, sin que ello implique la pérdida emocional que atribuimos a los ritos heredados. Quizás convendría este año la osadía de evitar cualquier riesgo, por remoto que pareciera, y anular todos los rituales que impliquen peligro para los devotos, porque inevitablemente han de venir días mejores, luminosos y radiantes para honrar a nuestra diosa de los bosques sin el acecho de una sombra de azarosa fatalidad. Y eso teniendo la seguridad de que, puesto que los pactos devocionales son hoy otros, o pueden ser modificados, ningún derecho se perdería por respetar las fuerzas de la naturaleza y que la Virgen, si fuera necesario, sabría esperar en su ermita firme y serena el regreso de los fieles, ajena a las estrictas contingencias temporales del ser humano. 
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Óleo, luces e incienso en la consagración de la iglesia del Yermo Camaldulense

Rito simbólico de encendido de las luces en la nueva iglesia [Fotos: Diócesis de Córdoba].

La discreta presencia de altísimas autoridades eclesiásticas en un lugar aislado de la dehesa de Los Pedroches y la práctica en comunidad de remotas ceremonias tradicionales de carácter inmemorial en la consagración de espacios religiosos, tan insólitas en el mundo actual, tan ajenas a la realidad cotidiana que nos rodea, convierten este acto en un anacrónico ejercicio de perseverancia y reencuentro, con todo el encanto simbólico de los rituales fundacionales, siempre contagiados de arcaica belleza y emoción irracional.

El obispo de Córdoba, el obispo emérito y el deán de la Catedral, bajo la mirada atenta y contenida de canónigos, sacerdotes y monjes eremitas, consagraron ayer la nueva iglesia del Yermo Camaldulense de la Inmaculada Concepción en un acto litúrgico solemne con ese ritual antiguo que evoca las primitivas comunidades cristianas, lleno de signos y de símbolos: el altar, como centro de la iglesia, es ungido con el santo crisma para santificar el espacio, mientras la incensación materializa la oración que se eleva a la divinidad y, a su vez, se encienden luces que iluminan el templo oscuro y se colocan reliquias de santos o mártires bajo el altar, las cuales indicarán a partir de ahora que esa finca situada en el término de Hinojosa del Duque, en la carretera que va de Villaralto a Fuente La Lancha, es algo más que un territorio sellado por el enigma inmenso de los siglos.

El yermo camaldulense son una comunidad masculina de ermitaños que practican una vida contemplativa solitaria en el desierto. Se instaló en Los Pedroches en 2023 acondicionando un antiguo cortijo que existía en la finca, dotándolo de una pequeña capilla y algunas habitaciones, pero poco a poco se han ido construyendo el resto de dependencias, incluyendo nueve ermitas o casitas individuales, donde cada monje vive en soledad. Ayer, por fin, se concluyó el proyecto con la consagración de la iglesia, la sacristía y la sala capitular.

Con la presencia perturbadora del alcalde de Hinojosa del Duque, la alcaldesa de Villaralto y otros representante civiles, el obispo de Córdoba ha consagrado la nueva sede espiritual del yermo camaldulense, el segundo que existe en España. Un reducto de contemplación silenciosa en la dehesa de Los Pedroches, de oración entre encinares centenarios que conocen el secreto místico de la existencia, como solo pueden comprenderlo quienes profesan los principios básicos de la realidad cuántica, si es que dios existe por encima de nuestro conocimiento y a la vez no existe.

El altar es ungido con el óleo por el deán de la Catedral de Córdoba.

Momento de oración tras la consagración de la iglesia.

Los monjes rezan en la nueva iglesia.

Iglesia del yermo camaldulense en la dehesa de Hinojosa del Duque.
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La danza de las espadas de Obejo

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El 'patatú' de Obejo, ayer [Fotos: Solienses]. 

En nuestra búsqueda de fiestas populares españolas que mantienen todavía rituales antiguos sin demasiadas alteraciones, aquellas que han sabido conservar el sabor intenso de la tradición, llegamos ayer a Obejo. Este pueblo de la Sierra Morena cordobesa no pertenece actualmente a Los Pedroches, pero históricamente ha mantenido con nuestra comarca unos lazos de relaciones económicas, administrativas y emocionales que lo hacen muy cercano a la mentalidad y cultura de nuestra tierra. Su aislamiento geográfico ha permitido también la pervivencia sin excesivas adulteraciones de ritos ancestrales de origen desconocido, como la Danza de las Espadas. 

Esta tradición (que ha sido exhaustivamente estudiada por Eulogio R. Quintanilla) se practica tres veces al año: el domingo más próximo al 17 de Enero (San Antón), el domingo más próximo al 24 de Marzo (San Benito) y el segundo sábado de Julio, con motivo de la feria. La danza, también llamada Baile de Bachimachía, simboliza, según algunos investigadores, el arte guerrero de los pueblos íberos y es la tradición más arraigada de Obejo, en la cual intervienen 32 hombres y el maestro. El momento más significativo del baile es conocido como 'patatú', en el cual los danzantes simulan ahorcar al maestro de danza utilizando para ello sus espadas de hierro, dispuestas unas contra otras, quedando la cabeza del maestro apresada entre todas ellas. La danza lleva un repetitivo acompañamiento musical, un alegre y pegadizo pasacalle que se repite continuamente, ejecutado por un pequeño grupo de músicos que tocan el acordeón, el laúd y la pandereta.

La fiesta de San Antonio Abad o San Antón, que se celebró ayer en Obejo, incluye misa mayor en la iglesia parroquial dedicada al santo y bendición de los animales a las puertas del templo. Luego se desarrolla la procesión, con la imagen del santo adornada con ramas de olivo y portada por mujeres, mientras que los danzantes (todos hombres, incluyendo numerosos jóvenes, que garantizan la continuidad del rito) encabezando el desfile por las calles del pueblo. Finalmente, en la plaza hubo degustación de migas, concursos y juegos populares.

Llegar a Obejo por cualquiera de sus carreteras de acceso supone una emocionante aventura. Los paisajes que rodean al pueblo expresan una belleza espectacular, aunque para ello deba pagarse el tributo de unas carreteras serpenteantes que en un primer vistazo pudieran disuadir de su abordaje. La recompensa consiste en poder asistir a una fiesta tradicional sin las masas del turismo rural que todo lo transforman e imbuirse en un ambiente festivo lleno de herencia y autenticidad.

Danza de las espadas en la puerta de la iglesia de Obejo.

Evolución de la danza por las calles del pueblo.

Los músicos y la imagen de San Antón detrás, durante la procesión.

Los danzantes desfilando por una de las calles del pueblo.  
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José Rafael López deja la dirección del Auto de los Reyes Magos tras 40 años al frente

José Rafael López, director del Auto de los Reyes Magos de El Viso [Foto: Auto]

Durante estos días se desarrollan con gran éxito en El Viso las representaciones de su Auto sacramental de los Reyes Magos. La edición de 2026 de esta muestra de teatro popular será muy especial para quien viene siendo su director durante los últimos 40 años, que ha decidido finalmente ceder el testigo de tan importante tarea. José Rafael López Pizarro ha sido el encargado de elegir y dirigir a los 375 actores (treinta y tantos cada año) que han participado en las sucesivas ediciones realizadas durante estas últimas cuatro décadas, gracias a una muestra de confianza especialísima otorgada por el propio pueblo, que ha creído siempre en lo acertado de sus decisiones. Aunque José Rafael seguirá participando en la medida que se lo pidan, el nuevo director del Auto a partir de la próxima edición (2030) será Mateo Moyano, que ya venía colaborando últimamente con José Rafael en las tareas de dirección. Enhorabuena a los dos, a uno por el trabajo bien hecho durante tantos años y a otro por haberse atrevido a asumir este hermoso compromiso con su pueblo y con la cultura de todos Los Pedroches.

Mateo Moyano, que será director del Auto a partir de la próxima edición [Foto: Miguel Ángel Moyano].
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Los diez artículos de 2025 más vistos en Solienses

Portada descubierta en una fachada de Pedroche, con la Estrella de David en primer término [Foto: Ayuntamiento de Pedroche]. 

1.Los ecolojetas (16 de agosto).
Los auténticos "ecolojetas", por el contrario, son los diputados que con su voto aprueban o rechazan leyes, esos que efectivamente trabajan en los despachos, esos que visten buenos trajes y vestidos, esos a quienes hemos elegido para que nos representen y han conseguido formar un gobierno que elabora leyes, esos son los responsables de la situación actual en el campo. O sea, en Andalucía, los diputados y diputadas del PP, personas como Jesús Aguirre, Antonio Repullo, Beatriz Jurado o la citada Araceli Cabello, por poner algunos ejemplos, todas ellas personas bien vestidas y peinadas, tan respetables, tan de misa dominical, tan de caza y de toros.
Una Estrella de David (Maguén David), el más conocido símbolo identitario del judaísmo y de la cultura hebrea, acaba de aparecer grabada en un sillar de una portada que se ha destapado hoy mismo en una fachada del casco histórico de Pedroche. El hallazgo ha ocurrido durante unos trabajos de restauración en la fachada de una vivienda señorial situada en la calle Francisco Botello, que ya lucía una impresionante portada gótica. Las obras, iniciadas a consecuencia de un desconchado fortuito, han terminado descubriendo una portada colindante más antigua, que hasta ahora permanecía oculta.
Gritos de "sinvergüenza" y "cobarde". Amenazas de muerte. Acusaciones de enchufismo y nepotismo.  Insinuaciones sobre comportamientos delictivos que hubieran debido denunciarse en el juzgado. Advertencias intimidatorias propias de la Cosa Nostra... Lo más fuerte que hemos escuchado en mucho tiempo. Así transcurrió, una vez más, el pleno ordinario correspondiente al mes de abril en el Ayuntamiento de Pozoblanco, donde, convocatoria tras convocatoria, viene practicándose un lamentable ejemplo del comportamiento político más deleznable.
El más duro en sus acusaciones fue Jesús Fernández Aperador, alcalde de El Guijo y vicepresidente de la Mancomunidad, quien destacó la gravedad del asunto. "Además del programa, con llamadas telefónicas y amenazas personales, al vicepresidente y al presidente de la Mancomunidad", recalcó, según el acta de la sesión. Aperador habla de "insultos a políticos, trabajadores y antiguos alcaldes, acusándolos de buscar enchufes en esta Mancomunidad, y de presuntos delitos cometidos por la Mancomunidad". El alcalde de El Guijo señaló que "se debió actuar jurídicamente contra este medio y en defensa de la Mancomunidad, sus miembros, actuales y pasados", aunque finalmente consideró que "ya es tarde para actuar".
La respuesta al comunicado emitido ayer no se ha hecho esperar. En dicho comunicado las empresas propietarias de la macrogranja de Alcaracejos (llamada ahora El Ladrillar) se presentaban como "un ejemplo de producción ganadera sostenible" y negaban cualquier indicio de contaminación por parte de su explotación de porcino intensivo. Hoy, sin embargo, el activista ecologista y técnico medioambiental Miguel Aparicio ha respondido de forma contundente al comunicado de ayer: "Belloterra tiene un plan de gestión de sus residuos que no cumple, su producción de purín es tan grande que las parcelas de riego se le quedan pequeñas necesitando utilizar otras que no están recogidas dentro del plan", ha declarado. 
6. La limpieza del vaso (8 de enero).
Entendemos que, tras la patética muestra de incompetencia ofrecida durante el año en que no fue capaz de potabilizar el agua de nuestros grifos y viéndole las orejas al lobo con el presunto fiasco del proyecto de conexión definitiva entre La Colada y Sierra Boyera, el señor Fuentes quiera esparcir responsabilidades y pasarles a otros la papeleta que él no ha sabido solucionar. Pero, hombre, lo de "la limpieza del vaso" suena puramente a cachondeo, a querer burlarse del ciudadano, y en Los Pedroches con el tema del agua no estamos para ocurrencias chistosas.
7. Lo del domingo en La Jara (9 de diciembre).
Los rituales de la religiosidad popular son parte del patrimonio colectivo, reflejo de la identidad local y de tradiciones que trascienden lo estrictamente confesional, pero no puede obviarse el componente de hegemonía cultural y religiosa que impera en muchos de ellos, especialmente en invenciones arbitrarias como la del domingo en La Jara, creadas expresamente con una finalidad proselitista. Apoyar estas celebraciones no implica, obviamente, respaldar los dogmas religiosos que subyacen en ellas, sino reconocer su papel en la vida comunitaria como ejes fundamentales de participación ciudadana y respeto a las tradiciones populares. Pero qué duda cabe de que esta postura puede generar tensiones internas. 
Ante este panorama de actuaciones aparente descoordinadas, sería fundamental diseñar una estrategia integral que regule y equilibre el desarrollo económico, la protección ambiental y el bienestar social de Los Pedroches, una estrategia que debería estar basada en principios de sostenibilidad, participación ciudadana y cumplimiento normativo, teniendo en cuenta nuestro contexto territorial y los desafíos específicos de nuestra comarca. No se trata de rechazar sin más estas iniciativas empresariales, sino de crear un marco regulatorio y un mapa comarcal de actuaciones que permita la incorporación de estos proyectos al desarrollo de nuestros pueblos sin convertir a Los Pedroches en una superficie saturada de instalaciones contaminantes y destructoras de ecosistemas cuyo beneficio principal no revierta en el propio territorio.
En los años ochenta y noventa del siglo pasado, Enresa ya realizó trabajos de preparación del futuro AGP. La compañía elaboró entonces un estudio de áreas de toda España con las características geológicas (tener terrenos arcillosos, graníticos o salinos) y de estabilidad como para acoger el almacén. En 1996 el plan de búsqueda de emplazamientos se paralizó por las protestas vecinales que generaba la posible ubicación de la instalación definitiva. Los Pedroches fue entonces uno de los territorios preseleccionados para albergar el cementerio nuclear, barajándose los términos municipales de Torrecampo, Villanueva de Córdoba, Hinojosa del Duque o Belalcázar como posibles ubicaciones.
La apertura de esta nueva macrogranja se produciría en un contexto de creciente descontento entre la población de Los Pedroches por la contaminación producida por las explotaciones ganaderas intensivas y su repercusión en la calidad del agua de la comarca, que tuvo recientemente como consecuencia más dramática la falta de agua potable en Los Pedroches durante todo un año. Los purines generados por el sector porcino están contribuyendo en toda España a la grave contaminación por nitratos que afecta al agua y muy especialmente a las aguas subterráneas.
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Marta, Pablo, Rafa y los demás

Representación del Auto de los Reyes Magos de El Viso en 1964. 

El día 2 de enero de 2026 Marta García Gómez y Pablo López Llergo saldrán a la fría noche de El Viso convertidos en la Virgen María y San José buscando posada. Ana Camacho Rubio y Carmelo Medina Nogueras romperán el hielo con el gracejo de sus chanzas vestidos como los pastores Rebeca y Jusepe. Y desde el lejano Oriente llegarán Rafael Murillo Moyano, Pablo Ramírez Ruiz y José María Sicilia Mena transformados en Reyes Magos, siguiendo una estrella, mientras Fermín Navarro López, trocado en rey Herodes, lanzará sus maldiciones desde el palacio. Sí, un año más llegan los Reyes de El Viso, el Auto sacramental que viene representándose desde mediados del siglo XIX en lo que constituye la muestra más genuina de teatro popular en Los Pedroches.

Popular porque constituye una creación nacida del pueblo, en la que participan cientos de viseños en cualquiera de las muchas tareas que requiere levantar una representación teatral de las características colosales que el Auto ha alcanzado con el tiempo. Dionisio Torrero Ruiz será el Tío Isacio y Puri Murillo Llergo la Posadera. Son nombres que a la mayoría de los que leemos esto no nos dicen nada, pero que en El Viso estos días se pasean como héroes en los que están depositadas todas las esperanzas y tienen la inmensa responsabilidad de mantener viva una tradición que sustenta la identidad cultural de todo un pueblo. No es una representación teatral más: es un nuevo hito que pasa a engrosar la historia sentimental de El Viso, un pueblo que marca su calendario contando los Reyes vividos, igual que los antiguos griegos lo jalonaban con sus olimpiadas. 

Manuel López Puerto encarnará al Centurión y no podrá volver a hacerlo nunca más, porque las normas no escritas de la tradición mandan que ningún actor puede repetir papel en su vida, aunque sí podría volver a participar en la representación cambiando de personaje. José Rafael López Pizarro, que viene dirigiendo el Auto desde hace 40 años, tiene la responsabilidad de decidir en cada convocatoria qué viseño o viseña cuadra en cada papel y ostenta el inmenso privilegio de que todo un pueblo le haya concedido el honor de confiar en su criterio inapelable. Hasta el momento, parece que no se ha equivocado.

Los pastores en la representación del Auto de 1969.
 
El Auto Sacramental de los Reyes Magos se representa cada cuatro años en una Plaza del Ayuntamiento convertida en Belén, con impresionantes decorados y juegos de luces diseñados alrededor de un gran espacio diáfano en el que transcurre parte de la acción y, sobre todo, se ejecutan las danzas tradicionales de la comarca, mientras desde un portalillo llegan los villancicos populares interpretados en directo por la rondalla y coral que lleva el nombre del Auto.

Francisco Jesús Madueño Iglesias como Jacobo y Carmen Gómez Linares como el Ángel de los Pastores recitarán cada uno su parte correspondiente de los 858 versos octosílabos de que consta la representación, fruto de un ajuste paulatino a lo largo de los años desde los 12.000 versos que contiene el poema dramático dividido en doce coloquios La Infancia de Jesucristo, que Gaspar Fernández Ávila compusiera allá por 1784 y que es la obra en la que muy libremente se basa la representación de El Viso. La Anunciación y el edicto de empadronamiento, la Virgen y San José buscando posada, los pastores en su majada y la adoración al recién nacido, la llegada de los Reyes y su encuentro con Herodes son algunos de los episodios más destacados, aunque el más esperado siempre será el parloteo entre Jusepe y Rebeca.

Hasta el día seis a mediodía se repetirán las representaciones, con retransmisiones en directo por Facebook y YouTube, en una maravillosa conjunción de tiempos antiguos y modernos. El Auto de los Reyes Magos de El Viso se ha escenificado ya en tres siglos distintos, convirtiéndose en estandarte de la cultura popular no solo de esta localidad, sino de toda la comarca de Los Pedroches. Cuando en la próxima festividad de la Epifanía Fernando Pinilla Benítez, el Ángel de la Espada, ordene a los Reyes "retiraos, pues, retiraos, pero como ya os he dicho, siguiendo por esa ruta, no por la que habéis traído" y comience a sonar el último villancico de la coral, el milagro se habrá consumado de nuevo: los actores se reunirán en el centro para saludar y el pueblo, que son sus padres, esposas, maridos e hijos, primos, amigos y vecinos, todos se fundirán en un crisol de besos y abrazos, porque la tradición se ha cumplido una vez más, la comunidad ha salido fortalecida y los lazos de unidad reforzados, y ahora solo queda esperar que el futuro se cumpla y pronto podamos escuchar de nuevo la voz del Narrador, que ya no será Rafael Carlos Muñoz Llergo, proclamando "Escuchad, pueblos de la tierra, mi voz, la voz de Isaías, el profeta del Señor...". Porque ello será señal y garantía de que sigue girando imperturbable la rueda caprichosa de la existencia y los nombres de una nueva generación de viseños se unirán para siempre al censo más representativo de la historia popular de El Viso.

Los reyes magos en el Auto de 1957. 

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👉Un abrazo de calor (5 de enero de 2018)

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La ermita de San Martín y la divisoria de aguas

La línea roja discontinua señala la divisoria de las cuencas hidrográficas [Imagen: Parque de San Martín (he añadido la posición de la ermita)].

La erección de ermitas rurales en la antigüedad estaba vinculada, teóricamente, a procesos de hierofanía, pero, en términos reales, respondía más bien a la reivindicación simbólica de espacios naturales o territorios en conflicto. Sin entrar ahora en mayores concreciones, resulta llamativa la presencia de ermitas y santuarios en lugares que destacan por su belleza natural (en montes, junto a ríos, en acantilados, en lo más hondo del bosque...) o en territorios objeto de diputas históricas en torno a su propiedad o áreas de influencia (cauces de agua, fuentes, fronteras, territorios en disputa, bosques compartidos, montes comunales). En nuestra comarca, sin ir más lejos, hay ermitas que marcan los caminos de la Mesta (como el santuario de la Virgen de Veredas en Torrecampo) o delimitan territorios (como la de Santo Domingo de Guzmán, que tenía una puerta de entrada para Hinojosa del Duque y otra diferente para Belalcázar). La ermita de la Virgen de Alcantarilla, en la frontera extremeña, parece tener también alguna función liminal, y qué decir de la ermita de la Virgen de Luna como hito de reafirmación de la propiedad de la dehesa de La Jara por parte de las Siete Villas de Los Pedroches, que basaban precisamente su unidad en el aprovechamiento conjunto de las dehesas comunales. La ubicación de las ermitas, especialmente las rurales, nunca es caprichoso, sino que obedece a motivos de tipo simbólico y también, en la mayoría de los casos, meramente terrenal.

La ermita de San Martín de Añora, construida en Los Jarales ya a principios del siglo XXI, parece obedecer a razones menos alegóricas o representativas. Sencillamente, se levantó allí porque ese era el espacio del que pudo disponer el Ayuntamiento para crear un parque de recreo, mediante un complejo proceso de donaciones y compras de profundo sabor ancestral. Pero el caso es que, incluso aunque el levantamiento de dicha ermita responde al mero azar, a la casualidad de que el Ayuntamiento de Añora consiguió ese terreno y no otro, el proceso ha querido finalmente que también la ermita del santo patrón noriego esté ubicada en un punto geográfico con un alto valor representativo, un hito territorial que parece buscado expresamente y no producto de la casualidad.

Línea divisoria de las demarcaciones hidrográficas de Guadiana y Guadalquivir [Imagen publicada por el Parque de San Martín].

Desde el perfil de Facebook del Parque San Martín se nos recuerda hoy mismo de una forma muy pedagógica que la ermita de San Martín se encuentra justamente sobre la línea divisoria de las cuencas hidrográficas del Guadiana y el Guadalquivir. En la propia superficie del Parque San Martín se recogen las primeras aguas de las dos cuencas: de hecho, la línea divisoria coincide casi exactamente con el camino principal de acceso. En la propia finca del Parque se inicia una elevación del terreno, hasta el cerro del Cuerno (704 m) y que se extiende en dirección sureste.

En la cuenca del Guadiana comienzan a encauzarse las aguas rápidamente formando el Arroyo del Águila, que pronto verterá sus aguas en el Guadarramilla. En la vertiente del Guadalquivir, por su parte, las aguas se encauzan más lentamente hasta el Arroyo García, afluente del río Cuzna, que desemboca a su vez en el embalse del Guadalmellato.

Entre unas cosas y otras, es probable que dentro de doscientos años comience a estudiarse el origen de la ermita de San Martín desde criterios estrictamente culturales y míticos, una vez olvidado el prosaísmo fundacional, pues tanto los motivos y el proceso institucional de su erección como el territorio natural finalmente elegido se insertan, sin haberlo pretendido previamente, en una tradición ritual e histórica que hará las delicias de la antropología cultural del futuro.
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Lo del domingo en La Jara

Autoridades en el acto de coronación de la Virgen de Luna, el pasado domingo [Fotos distribuidas por la organización].

Resulta evidente que acontecimientos como el vivido el pasado domingo en La Jara no pueden analizarse desde la teología, sino desde la sociología. Lo que haya de fe y devoción en ellos queda reservado a la intimidad de quienes así lo sientan, a su propia vivencia personal dentro de una realización colectiva. Y ni siquiera mostraremos ahora la intuición de que cuando Tomás de Aquino escribió en su Suma Teológica aquello de que «el culto de la religión no se dirige a la imagen en sí misma como realidad..., sino que tiende a la realidad de la que es imagen», el escolástico jamás hubiera podido imaginar la celebración de actos como este del domingo al que nos referimos, donde resulta tan difícil distinguir la imagen de la realidad y cuál sea efectivamente el objeto de culto. Tal vez no faltara el domingo allí quien dijera aquello de "Ella, para nosotros es una persona. Así lo entendemos y así es", rompiendo el canon de mil años de teología.

Porque el acto del domingo en La Jara tenía, fundamentalmente, una dimensión de legitimidad representativa, de afianzamiento jerárquico y de manifestación pública del poder de la Iglesia en el ámbito simbólico. El análisis de todos estos aspectos correspondería más bien a un paper para una revista científica de antropología social y cultural, no a un simple blog intrascendente como este, pero detengámonos al menos en algunos detalles.

Isaac Reyes, alcalde de Villanueva de Córdoba, ha escrito en sus redes sociales que "vivir la Coronación de nuestra Virgen de Luna desde dentro, como cualquier vecino, ha sido un honor inmenso y un momento muy emocionante como alcalde". Y ahí está una clave. Porque Isaac no estaba allí como "vecino", sino como "alcalde". Los vecinos no tenían reservada una silla en la primera fila junto al resto de autoridades. El alcalde socialista de Villanueva de Córdoba estaba allí como representante de un pueblo, sí, pero también de unas ideas por las que ha sido elegido en las urnas. Y este conflicto entre legitimidad ideológica y religión privada no ha sido resuelto todavía por los políticos de izquierdas. No digo en nuestros pueblos, sino a nivel global.

El obispo de Córdoba impone la corona a la imagen de la Virgen de Luna.
 
Los rituales de la religiosidad popular son parte del patrimonio colectivo, reflejo de la identidad local y de tradiciones que trascienden lo estrictamente confesional, pero no puede obviarse el componente de hegemonía cultural y religiosa que impera en muchos de ellos, especialmente en invenciones arbitrarias como la del domingo en La Jara, creadas expresamente con una finalidad proselitista. Apoyar estas celebraciones no implica, obviamente, respaldar los dogmas religiosos que subyacen en ellas, sino reconocer su papel en la vida comunitaria como ejes fundamentales de participación ciudadana y respeto a las tradiciones populares. Pero qué duda cabe de que esta postura puede generar tensiones internas, ya que algunos sectores de la izquierda, más centrados en el laicismo estricto, podrían ver en ello una concesión al sometimiento histórico de los pueblos a la religión (el opio del pueblo, según Marx), al vincular las tradiciones religiosas con estructuras de poder dominantes o ideologías alienantes. 

Resulta evidente, digámoslo ya, que la participación en este tipo de celebraciones tradicionales por parte de los partidos políticos (de todos, de derechas y de izquierdas) se ha convertido en una forma de conectar con las demandas populares y evitar que cualquiera de ellos (una vez que los ritos atávicos han sido desprendidos de sus componentes más subversivos) monopolice el discurso sobre la tradición y se beneficie en exclusiva de su influencia social. Dicho en términos de tertulia radiofónica, se trata de ganar votos o, al menos, de no perderlos. Ezra Klein y Derek Thompson han teorizado sobre ello en su libro Abundancia, donde proponen no dejar en manos de las formaciones populistas de derecha los espacios culturales de las creencias y las identidades religiosas, sino "ocuparlos" con una visión generosa y positiva que ofrezca valores compartidos. La fe, si la hubiera, pertenece al estricto campo de lo personal y no es un valor que deba representarse institucionalmente. La coronación canónica pontificia de la excelsa patrona Nuestra Señora de la Virgen de Luna fue, como todos los actos representativos de la Iglesia, un juego de intereses en el que siempre gana la institución eclesiástica: durante dos mil años viene sirviendo a dos señores con gran éxito.

No digo ya desde el laicismo, sino desde la propia mentalidad introspectiva de un ciudadano común, actos como el de ayer resultan absolutamente incomprensibles. Es decir, a mí mismo, culturalmente cristiano, inmerso desde el nacimiento en los rituales tradicionales de la fe católica y conocedor someramente de los principios evangélicos, me resulta imposible entender qué es lo que se celebraba el domingo en La Jara, qué fundamento bíblico o litúrgico lo respaldaba, qué añade a la devoción de la Virgen de Luna la imposición de una corona, un símbolo terrenal para la divinidad, un paso más en la idolatría. Qué componente devocional o de piedad, qué esencia evangélica, se esconde tras el boato y ceremonia de un acto de coronación real que, al contrario, parece contradecir abiertamente los principios de pobreza y caridad que en la infancia nos enseñó el catecismo. Alguien, obispo o acólito, debería explicar si la performance del domingo tenía laguna finalidad más profunda que la de demostrar el poder simbólico de la Iglesia apelando a los más básicos sentimientos, los que residen en las entrañas, en las tripas, aquellos que nos hacen llorar ante la belleza de la música, el olor a incienso y el oro de las estatuas, pero nos dejan indiferentes ante crisis humanitarias tan profundas como las de Gaza o Sudán. 

Altar levantado en una carpa montada expresamente para la ceremonia.
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Feria de Pozoblanco para boomers

Caseta Municipal de la Juventud. 

Hasta la inauguración del actual recinto ferial en 1996, la Feria de Pozoblanco se identificaba por la estética de sus casetas municipales en Los Llanos. Durante los años 70 y 80 del siglo pasado aquellos espacios tan poco refinados acogían las actuaciones de los cantantes solistas y grupos más destacados del momento, las grandes estrellas del panorama musical nacional. Camilo Sesto, José Luis Perales, Pablo Abraira, Juanito Valderrama, Mocedades, Bertín Osborne, Asfalto, Alameda, Emilio José, Olé Olé, Danza Invisible... Las casetas de la Peña Marcos Redondo y El Organillo completaban el repertorio. Para los más atrevidos estaba el Teatro Chino de Manolita Chen, todo un icono de transgresión en la España franquista y posfranquista. En el Teatro San Juan de la calle el Toro, el cine, la revista y la zarzuela. En la calle Feria, el turrón y las tómbolas. Entonces, como ahora, la feria de Pozoblanco no era solo la feria de Pozoblanco, sino la de todos los pueblos de alrededor, y los niños y jóvenes acudíamos a ella como a la nuestra, como seguimos haciendo.

Caseta Municipal.

Interior de la Caseta Municipal.
 
Caseta de la Peña Marcos Redondo.
Teatro San Juan.

Real de la Feria.