Leí en El Día de Córdoba de ayer que
Adroches va a liderar un proyecto de colaboración denominado "Observatorio para la puesta en valor del paisaje cultural de la dehesa" y que tiene como objetivo "diversificar las acciones que se realizan sobre el encinar, asi como recuperar sus valores culturales y patrimoniales mediante elementos de documentación y catalogación con sistemas de información geográfica". Según Pedro López, uno de los responsables de la iniciativa, con esto se persigue "generar una herramienta que permita manejar el conocimiento de la dehesa a través del paisaje", así como reconocer y conservar sus elementos patrimoniales, como "norias de riego de las huertas, cortijos singulares enclavados en encinares de gran importancia, paredes de piedra, puentes, molinos sobre cursos de ríos con sus presas". También se pretende crear un "foro activo" que ayude a rescatar usos ya perdidos, "como las distintas formas de podar encinas", y fomente el debate "acerca de las nuevas medidas incluidas en la ley de la dehesa".
Me gustaría saber, de entre tanta hojarasca, qué significa exactamente todo eso, pero ya hace tiempo que desistí de pedir información al grupo de desarrollo rural, pues queda patente que sus muchas ocupaciones les impiden contestar correos, o quizás sea otra cosa. El caso es que algunos de los indicadores antes mencionados -de indudable interés cultural en su hipotético desarrollo- me sonaban ya como familiares, como de haberlos leído en otras ocasiones. Acudí, para orientarme, a las
memorias de actuaciones de otras anualidades que antes podían consultarse libremente (
como yo mismo hice en su día) en la propia página de Adroches, pero hete aquí que ahora me encuentro con que se exige una clave para acceder a tales consultas, no fuera a ser que el GDR pecara por una vez de exceso de transparencia.
No alcanzo a comprender por qué antes el acceso era libre a estos documentos informativos y ahora no, pero quién soy yo para descifrar semejantes arcanos. Lo cierto es que, en previsión de tales jugadas, en su momento me descargué los correspondientes archivos, lo que ahora me permite, por ejemplo, observar que en la
Memoria de Adroches 2000-2008 (ahí la dejo,
gratis et amore para quien la busque) ya se habla de una acción conjunta denominada "La puesta en valor del patrimonio rural más singular" (página 43), que tenía como objetivo "inventariar, proteger y difundir los elementos patrimoniales rurales más singulares y hacer de ellos un recurso más de desarrollo socioeconómico" y entre las metas alcanzadas se citaba "Identificación e inventario de los lavaderos, molinos hidráulicos, norias, chozos, puentes y fuentes existentes en la comarca de Los Pedroches", lo cual, leyéndolo así, sin mucha profundidad, parece lo mismo que lo que ahora se proyecta realizar. Todavía en 2009 [
Memoria de Adroches de 2009, página 19] se andaba trabajando en la "valorización del patrimonio vinculado a usos y labores tradicionales en zonas con paisajes singulares", aunque no me pregunten en qué quedó la cosa (algo se dice allí de "generar herramientas e instrumentos para la gestión y difusión de la información sobre patrimonio cultural de nuestro territorio para así poder apoyar los procesos de toma de decisión", que yo diría que es lo mismo que ahora se pretende hacer). Otra de las acciones de las que se habla en la Memoria 2000-2008 (páginas 58-59) es de la denominada "La dehesa: un modelo de desarrollo sostenible", de la que
ya hablamos aquí hace tiempo por otras razones y con la que se cumplieron algunos objetivos parecidos a los que ahora se persiguen, aunque no sabemos muy bien cuáles. Pues, a pesar de los muchos miles de euros que en tales actuaciones se invirtieron, el resultado práctico de ellas y su beneficio para el territorio no acaba de verse claro, si es que la web creada dentro del programa sobre la
dehesa sostenible no es un indicio revelador.
En fin, que toda la novedad del "Observatorio para la puesta en valor del paisaje cultural de la dehesa" tiene un aire como de
déjà vu, como que todo se ha hecho ya antes, o se ha dicho que se iba a hacer, o se ha dicho que se había hecho, lo cual no tendría la más mínima trascendencia si no fuera porque en semejante propuesta se van a gastar ahora, atención, 260.000 euros. Sí, 260.000 euros. Y no parece que, en los tiempos que corren, tal osadía pueda airearse sin riesgo. Ni ejecutarse sin pedir perdón.